Índice de contenido
- Mi experiencia personal
- Las distribuciones y el “problema de lo manual”
- Linux vs Windows: control total vs practicidad
- El problema del soporte
- Mi experiencia con Windows
- No todo es blanco o negro
- ¿Por qué no uso Linux y uso Windows y MacOS en su lugar?
- Uso de múltiples sistemas
- Mi experiencia con Linux
- ¿Por qué no lo uso profesionalmente?
- Muchas versiones y sabores
- ¿Por qué Windows y Mac?
- En resumen
Por aquí un artículo con el cual me sentí muy identificado hasta cierto punto, que es el que estás leyendo en pantalla. Antes de comenzar, una pequeña aclaratoria: esto no es una crítica a Linux.
Uno utiliza Linux prácticamente a diario. Por ejemplo:
- Android tiene Linux por detrás.
- Steam Deck tiene Linux por detrás.
- Seguramente, si tienes una nevera inteligente, también va a tener Linux.
- Entre muchos otros gadgets
Es decir, Linux está en todas partes. Lo único es que, para la parte de “sistema operativo de trabajo”, a veces no se emplea tanto. Basta con buscar cualquier encuesta para ver quiénes tienen mayor cuota de mercado.
Mi experiencia personal
Aclaro que no necesariamente es por falta de habilidades. Yo tengo más de 15 años programando, me encanta programar y durante buena parte de mi vida trabajé con Linux (sobre todo en la universidad). Sin embargo, después no lo seguí usando tanto, por razones muy parecidas a las que comenta el autor del artículo.
En mi caso particular, la razón principal es simple: no me da la vida. Tengo demasiadas cosas que hacer y, aunque a alguien le duela, no quiero invertir tiempo trasteando con Linux. Sí, al final es conocimiento que queda, pero cuando estás trabajando aprendes muchísimo más programando (que es lo que realmente me apasiona) que configurando un sistema operativo.
Yo disfruto más programar que estar peleando con configuraciones del sistema. De hecho, aquí puedes ver todos los proyectos que manejo a diario en Visual Studio Code. Esa es la razón por la que no utilizo Linux como sistema de trabajo principal.
Aclaro otra vez: esto no lo digo para pelear con nadie. Simplemente estoy leyendo un artículo con el cual me sentí identificado.
Las distribuciones y el “problema de lo manual”
Cuando trabajé con Linux me gustaron muchísimas distribuciones. Probé Fedora, Ubuntu y también Linux Mint. Todas muy buenas, pero para mí el problema es que son demasiado manuales.
Casi cualquier cosa hay que configurarla uno mismo. Y claro, si prefieres dedicar tu tiempo a otras cosas (como en mi caso, programar), eliges sistemas operativos más “amigables” con el usuario final. Es así de simple.
Esta persona también cuenta su experiencia: fue experto en Linux durante 8 años, abandonó por completo otros sistemas operativos y, cuando probó Windows, decidió no volver a Linux.
En resumen, Windows le resultó más práctico y eficiente para su día a día. Y yo lo entiendo perfectamente.
Linux vs Windows: control total vs practicidad
Linux es para quienes buscan control total: trastear, personalizar todo y modificar hasta el último detalle. Windows, en cambio, es más cerrado, pero también más directo y sencillo.
Cuando yo lo probé en su momento, me fascinó poder cambiar temas, instalar paquetes y modificar todo. Pero llega un punto en la vida donde eso deja de ser prioridad. Uno lo que quiere es usar el tiempo en trabajar, no en configurar.
El problema del soporte
Otro fallo importante, aunque no culpa directa de Linux, es la falta de soporte de algunas compañías. Ejemplo: Nvidia apenas ofrece soporte en Linux.
El autor del artículo comenta que siempre tuvo problemas con la interfaz gráfica y, además, con juegos. En mi caso, lo entiendo perfectamente. Sí, sé que con Steam Deck y algunas distribuciones los juegos corren bien, incluso con más FPS que en Windows. Pero, hablando de equipos de propósito general, la realidad es que Windows sigue siendo más confiable en ese terreno.
Mi experiencia con Windows
En Windows casi nunca tengo problemas de configuración. Una vez instalados los drivers, todo funciona bien. Claro, puede aparecer algún bug, pero basta reiniciar y listo.
En Linux, en cambio, terminaba gastando más tiempo en arreglar problemas que en trabajar. Y ahí está el punto clave: prefiero usar mi tiempo programando, no configurando.
No todo es blanco o negro
Con esto no quiero decir que Linux sea inutilizable. Todo tiene su público.
En mi caso, uso Windows como sistema de propósito general. Pero cuando quiero algo más cómodo para programar, recurro a Mac. Ejemplo: Python en Windows me va fatal. En Mac o Linux funciona muchísimo mejor.
De hecho, en este proyecto de tienda en línea con Django y Tailwind, en Windows siempre tengo errores con entornos virtuales. Apenas abro la terminal, ni siquiera me reconoce el venv, cosa que no me pasa en Linux ni en Mac.
Windows, Linux y Mac tienen cada uno su espacio. En mi caso:
- Windows lo uso como máquina general.
- Mac lo uso para programar y aprovechar el ecosistema de Apple.
- Linux lo respeto muchísimo, pero hoy en día no es mi elección para trabajar.
- Prefiero invertir mi tiempo trabajando, no trasteando con configuraciones.
¿Por qué no uso Linux y uso Windows y MacOS en su lugar?

Por aquí quiero darte rápidamente mi opinión, o más bien, la razón por la cual yo no utilizo Linux. Más que una simple opinión, es una elección basada en mi experiencia y necesidades.
Uso de múltiples sistemas
Yo ya utilizo dos sistemas operativos: Windows y Mac. Siempre he sido de los que disfrutan probar un poco de todo, mezclar herramientas y sacarle el mayor provecho a cada sistema. Como te comentaba en otro video, uso varios equipos y sistemas, por lo tanto, añadir un tercero como Linux ya empieza a sentirse innecesario.
Mi experiencia con Linux
Sí, en algún momento utilicé Linux. Esto fue en la universidad, prácticamente impuesto. Al llegar a la segunda materia de la carrera, que era Estructura de Datos, nos obligaban a instalar Linux sí o sí. En ese momento, yo lo instalé en una laptop que tenía por aquella época (que ya vendí hace poco). Usé Instalibuto, y fue mi primer contacto real con el sistema.
Esa primera experiencia, como la de muchos, fue algo tosca. Todo se sentía más básico, más manual, en comparación con Windows, que es el sistema operativo más usado por excelencia. Y si vienes de Mac a Linux, esa sensación de rusticidad se acentúa aún más.
¿Por qué no lo uso profesionalmente?
Utilicé Linux en ese contexto académico porque era necesario para algunas configuraciones y herramientas específicas. Sin embargo, en el ámbito profesional no lo veo necesario. Por un lado, todo es mucho más manual. Te doy un ejemplo: yo trabajo bastante con PHP y Laravel. En Windows y Mac ya tenemos herramientas como Laragon o Laravel Herd, que prácticamente se instalan solas. En cambio, en Linux todo es manual: instalar Apache, PHP, MySQL, configurarlos uno por uno... en vez de simplemente ejecutar un .exe y listo.
Vivimos en una época donde todo debe ser rápido y funcional. No quiero gastar tiempo en configuraciones básicas que en otros sistemas ya están resueltas.
Muchas versiones y sabores
Otro motivo importante es la falta de estabilidad entre versiones. Sí, puedes ejecutar cinco comandos para instalar lo que necesitas, pero cuando cambian las versiones, cambian también los paquetes y comandos. A veces, los scripts que funcionaban antes dejan de funcionar. Si encima te lanza un error, toca investigar con menos documentación disponible, y al final terminas gastando más tiempo para obtener lo mismo que ya tienes con Windows o Mac.
Probé varias distribuciones
He probado distribuciones como Fedora y Linux Mint, y me gustaron bastante. Pero terminé abandonándolas por los mismos motivos. Aunque siempre me gusta ofrecer opciones (por eso tengo cursos y libros con el mismo contenido adaptado), no doy soporte para Linux porque ya no lo utilizo.
También es complicado crear contenido para cada distribución: uno te pregunta cómo es en Fedora, otro en Arch, otro en Debian… y encima cambian con cada nueva versión. Para mí, eso ya es una pérdida de tiempo si no voy a trabajar en ese entorno.
¿Por qué Windows y Mac?
Con Windows, aunque a veces es un poco más desordenado y da errores, es el sistema más global. Lo llamo "el quinto" (cariñosamente), porque a veces se "guindo" (se cuelga). Pero prácticamente no hay software que no tenga una versión para Windows. Si no está, es un caso raro. En un 95% de los casos, encontrarás lo que necesitas.
Y con Mac, mi elección va más por el ecosistema de iOS. Como desarrollador, me interesa publicar para iOS. Todavía no he lanzado mi app de academia en iOS, pero es algo que me gustaría hacer en algún momento. Aún no lo hago porque quiero pulirla más y porque hay que pagar $100 al año, lo cual me da algo de fastidio, pero sé que eventualmente la publicaré. Si en lugar de Mac usara Linux, perdería todo el acceso a ese ecosistema.
En resumen
- Todo en Linux es más manual.
- Ya tengo dos sistemas que me cubren todas mis necesidades: Windows y Mac.
- No quiero invertir tiempo en configurar entornos que no uso profesionalmente.
- Quiero mantener velocidad y eficiencia en mi trabajo.
- Y como creador de contenido, no tiene sentido ofrecer soporte para un sistema que ni siquiera utilizo.